NaNoWriMo es un evento basado en el poder mágico del tiempo límite y las fechas de entrega. Si le trazas a alguien un objetivo y lo rodeas de una comunidad que tiene esa misma meta, verás que ocurren milagros. En una competencia de comer pasteles, se comerán cientos. En una época de cosecha, se recolectarán miles de frutas o verduras. Y en un evento de novelas, se llegarán a escribir muchas en un mes.
Parte de la razón por la que creamos NaNoWriMo fue para que se escribieran las novelas. Pero también nos gustan los beneficios secundarios que obtienen los autores. Durante un mes entero nos damos el lujo de estresarnos y enojarnos, de no limpiar la casa o el apartamento y de beber mucho, mucho café a todas horas. Y todo esto lo hacemos además de manera pública, a plena vista de otros escritores. Da mucha satisfacción poder culminar una obra de arte (más o menos) en tan corto tiempo, pero da igual satisfacción poder crear un drama del asunto en las reuniones sociales.
Sin embargo, el resplandor del drama dura poco. La otra razón por la que creamos NaNoWriMo es porque el otro resplandor, el que resulta de la creación artística (aunque sea arte en forma cruda) a gran escala, dura mucho más tiempo. Ser consecuente con este acto creativo durante todo un mes puede tener un efecto maravilloso. Cambia la manera en que lees. Y también te causa un cambio interno y personal. Y eso nos gusta.