Genre: Horror & Thriller
About SalmakiaLocation: Spain Home Region: Age:19 Favorite novels: Tipping the velvet, Fingersmith, The house of spirits, ASOIAF, Jane Eyre, Thursday Next series, His Dark Materials Favorite writers: Isabel Allende, George RR Martin, Philip Pullman, Jasper Fforde, Paul Auster, Sarah Waters, Charlotte Brontë Favorite music: I don't listen to music when I write. Non-noveling interests: Internet, computer games, roleplaying games, music |
Joined: Oktober 2, 2007 This Year: Official Participant NaNoWriMo History: NaNoWriMo posts: 3 NaNoWriMo buddies: 21
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Brief Author Bio: 2006 - Cuentos de la otra vida |
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Synopsis: Cómo Debería Haber Sido Crepúsculo Para No Ser Una Mierda de Hiena [Provisional]
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¿Está claro, no? Los mejores ingredientes (abuso y dependencia emocional, egoismo centenario, chica apocada cuya vida cambia cuando alguien se fija en ella, SED DE SANGRE, vampiros fotofóbicos y fotosensibles, pérdida de moralidad) encauzados a algo más que sensiblería y un torrente de adjetivos. ¿Alguien da más?
Excerpt: Cómo Debería Haber Sido Crepúsculo Para No Ser Una Mierda de Hiena [Provisional]
—Mi sangre deslizándose por mi muñeca como una serpiente roja, haciendo curvas en los pliegues de la piel, llegando a la palma y derramándose por los dedos. Eso es lo primero que me viene a la cabeza del día en que conocí a James –dice Rachel con la mirada fija en la pared a la espalda de Joel. Después le mira y sonríe, ladeando la cabeza.
El vampiro le devuelve la mirada pero no la sonrisa. Tiene la espalda rígida contra el sillón de cuero, las piernas cruzadas y acaricia de vez en cuando su rodilla. Entre los dos hay una grabadora de cinta, una reliquia de los noventa que produce un suave zumbido mientras giran los cabezales.
—¿Por qué? –pregunta Joel recostándose en el sillón algo inquieto.
—En ese momento no me pareció algo extraordinario –contesta ella sin dejar de sonreír-. Me parece que mi madre... no, fue mi hermana. Mi hermana y yo estábamos fregando en la cocina después de comer. Me pasó un vaso y se me escurrió. Siempre he sido muy torpe. No. Siempre fui muy torpe. –La sonrisa se amplifica, los ojos azules brillan-. Aunque cayó a la pila llena de agua se rompió en trozos y cuando fui a cogerlo me corté en el brazo. Era una pila honda, de esas en las que puedes bañar a un bebé si quieres. El vaso se había roto y había quedado una punta hacia arriba. Me hice un corte bastante profundo. –Rachel se levanta la manga y se mira el brazo pálido, pero no encuentra más marca que las venas negras y tan bien definidas que parecen tatuajes-. Antes tenía una cicatriz, pero ya no.
—¿Eso te parece importante? –pregunta el vampiro, contrariado-. ¿Crees que me interesa cómo te cortaste hace veinte años mientras realizabas tareas domésticas?
—Tú me has preguntado cómo era mi vida, ¿no? Eres tú el que quiere entenderme.
—Tal vez tengas razón. Sigue.
Rachel sonríe de nuevo. Lo hace tanto que no parece tener efecto alguno en Joel. Las sonrisas suelen ser una muestra de simpatía, un mecanismo social que invita a relacionarse con otros. El vampiro, sin embargo, no sonríe nada. Está concentrado y tenso.
—Mi hermana enseguida cogió un trapo y me lo apretó contra el brazo. Me dijo:
«—¿Qué haces, idiota?
«—No lo he hecho aposta, Susan –respondí yo llorando-. Me he hecho mucho daño, ¿sabes?
«—Mecachis... –Mi hermana me miró el corte de cerca como si de verdad supiera medicina o algo así-. Igual te tienen que dar puntos.
«Yo gemí cuando me dijo aquello. Odiaba la idea de que me diesen puntos. En toda mi vida jamás me había caído o lastimado lo suficiente como para tener que ir a urgencias. Mi madre siempre decía que yo había sido una niña modélica. A mi hermana le encantaba saltar y despellejarse las rodillas, pero yo era extremadamente dócil. Mi madre me podía llevar a cualquier lado y estar segura de que yo iba a comportarme como una muñeca Barbie. O podía dejarme en casa y cerciorarse de que la cocina no iba a explotar en su ausencia.
«—A ver, trae –dijo Susan tirándome de la muñeca y haciéndome acercarme a la fregadera. Abrió el grifo y con un chorro de agua me limpió la sangre, con cuidado de no hacerme más daño.
—¿Al final tuvisteis que ir al médico? –pregunta el vampiro.
—¿Por aquel corte? No. Al final no fue nada y se me curó con el tiempo, pero me quedó la cicatriz hasta que James me transformó. Es una tontería, pero ahora que Susan está muerta echo de menos la cicatriz.
—A veces ocurre.
—¿Echar de menos tonterías que nos recuerdan a los muertos?
—Que las cicatrices desaparezcan en la transformación.
Salmakia's Writing Buddies
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